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El Estándar Well

La mayor parte de la gente pasa más de 40 horas semanales en la oficina, por lo que el efecto que el entorno construido tiene sobre el bienestar se ha vuelto cada vez más estratégico. En este escenario, el Estándar de Construcción WELL emerge como un nuevo paradigma que pone a las personas en el centro del proceso; abarca el diseño, la construcción y la operación de los edificios, integrando el entorno construido con el bienestar de sus ocupantes. El resultado: entornos más saludables y trabajadores más felices y productivos.

Las investigaciones de las últimas décadas han despejado toda duda sobre el efecto que tiene el entorno construido sobre la salud y el bienestar de las personas. En la actual economía del conocimiento, en la que el éxito de una empresa depende cada vez más de la satisfacción y la calidad de vida de sus trabajadores, resulta fundamental contar con herramientas que ayuden a promover el bienestar y, por lo tanto, la productividad de los empleados.

Luego de varios años de rigurosos estudios en colaboración con los principales profesionales de la industria, nace WELL: un sistema que promueve las mejores prácticas de diseño y construcción orientado a medir, certificar y monitorear de qué manera influyen la operación y las características de los edificios sobre la salud y el bienestar de las personas. Se trata de un enfoque integrador basado en una revisión exhaustiva de las investigaciones existentes que apunta a transformar los entornos en los que vivimos y trabajamos en promotores de la salud y el bienestar[1] .

Junto con las mejores prácticas de diseño y construcción también se implementan estrategias, programas y tecnologías diseñadas especialmente para fomentar un estilo de vida más saludable, más activo y con menos exposición a productos químicos y contaminantes dañinos, mejorando la nutrición, el estado físico, el estado de ánimo, los patrones de sueño y el desempeño. Y dado que la investigación demuestra que el bienestar puede ser una experiencia muy subjetiva, el Estándar WELL está diseñado para satisfacer tanto los requerimientos comunes de todos los usuarios del edificio como las diversas necesidades individuales.

Investigaciones recientes confirman que este nuevo enfoque permite un aumento de la productividad del 83 por ciento mientras que el impacto positivo de los espacios con certificación WELL sobre el rendimiento de la empresa alcanza el 94 por ciento de los encuestados[2]. La razón es sencilla: una fuerza de trabajo saludable y feliz es un fuerza de trabajo más productiva, comprometida y eficiente.

El estándar de construcción well

El Estándar Constructivo WELL fue creado por Delos Living LLC[3] y es dirigido y administrado por el International WELL Building Institute (IWBI). El Estándar es certificado por terceros a través de la colaboración de IWBI con el Green Building Certification Institute (GBCI), el organismo de certificación para el Sistema LEED. A partir de 2018 está disponible la versión 2 que, como su predecesora, sigue estando sustentada en los últimos conocimientos científicos y médicos pero es más accesible, más adaptable y más equitativa.

WELL otorga certificaciones en distintos niveles (Core & Shell, Plata, Oro y Platino), y está organizado en 10 categorías de bienestar llamadas ‘conceptos básicos’, los cuales contienen múltiples características destinadas a abordar aspectos puntuales de la salud con requisitos específicos que se deben cumplir.

Las características WELL se clasifican como ‘Precondiciones’ u ‘Optimizaciones’. Las Precondiciones son necesarias para todos los niveles mientras que las Optimizaciones son características adicionales, cierto porcentaje de las cuales se debe lograr dependiendo del grado de certificación que se busque alcanzar.

Si bien la certificación es aplicable tanto a edificios como a interiores de oficinas, ya sean nuevos o existentes, los edificios nuevos son los que presentan más posibilidades para implementar una mayor cantidad de características WELL porque, ya desde el comienzo, pueden abordar la totalidad del diseño, la construcción y la operación.

El nivel Core & Shell es viable para aquellas oficinas que buscan implementar las características WELL en todo el edificio. Incluye la estructura, la ubicación de las aberturas y los tipos de vidrios, las proporciones, los sistemas de calefacción, ventilación y refrigeración, y la calidad del agua. Además, considera la ubicación del sitio en relación con las comodidades y las oportunidades de bienestar que brinda. Este cumplimiento no es una certificación: es una verificación que se hace una sola vez y que contribuirá a la simplificación de las solicitudes de certificación WELL para interiores nuevos y existentes.

La certificación WELL para edificios o interiores nuevos y existentes es válida por tres años. Durante este período se presentan datos anuales de desempeño para las características que así lo requieren: encuestas de post ocupación, prueba de mantenimiento (registros de cronograma de limpieza y sustitución de filtros de aire, etc.) y medición de parámetros medioambientales (calidad del aire y el agua, etc.).

Pero WELL también permite soluciones alternativas e innovadoras que ayuden a satisfacer cualquiera de los requisitos planteados en el Estándar, siempre y cuando cumplan con el objetivo del requisito y cuenten con el respaldo de investigaciones científicas apropiadas. Esto posibilita desarrollar estrategias únicas para crear un ambiente saludable.

Los 10 conceptos básicos

 → AIRE INTERIOR

La calidad del aire interior es fundamental para la salud. La contaminación atmosférica del exterior, los gases que desprenden los materiales en el interior del edificio y la proliferación de microorganismos patógenos son las principales causas de su degradación. Todo esto contribuye a la aparición de riesgos para la salud tales como asma, alergias y otras enfermedades de las vías aéreas superiores.

La eliminación de las fuentes de contaminación, una ventilación adecuada, el control de la humedad y el filtrado del aire son algunas de las estrategias que establece WELL para lograr una alta calidad del aire interior.

Un estudio de las Universidades de Harvard y Syracuse encontró que en espacios con mejores niveles de ventilación, CO2 y compuestos orgánicos volátiles, el rendimiento cognitivo de sus ocupantes mejoró entre un 61 por ciento y un 101 por ciento  en comparación con los entornos tradicionales de control[4].

 → AGUA

El 65 por ciento del cuerpo humano está compuesto por agua, un elemento esencial en la homeostasis interna. Reponer este vital fluido es fundamental para compensar las pérdidas por respiración, transpiración y excreción. Estar deshidratado en solo un 2 por ciento afecta el desempeño de las tareas que requieren atención, psicomotricidad y habilidades de memoria inmediata, así como la evaluación del estado subjetivo[5].

La contaminación del agua debida a la presencia de sustancias tóxicas, e incluso de cloro y otros productos que comúnmente se le añaden para potabilizarla, puede producir efectos indeseados sobre la salud. El objetivo de WELL es reducir los riesgos debidos a la contaminación a través de un mejor mantenimiento y gestión de la calidad del agua junto con la promoción de un nivel de hidratación adecuado en los usuarios del edificio.

 → ALIMENTACIÓN

La nutrición desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud, el control del peso y la prevención de enfermedades. La OMS ubica el sobrepeso y la obesidad en el 5° puesto como factor de riesgo de mortalidad ya que aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer[6].

Durante la jornada laboral, el ritmo de trabajo y los horarios extensos favorecen las comidas al paso y el consumo de snacks poco saludables. Es importante que los trabajadores tengan acceso a alimentos saludables tales como frutas y verduras frescas, y que se reduzca la comercialización y disponibilidad de aquellos que no lo son. Las personas con hábitos de alimentación poco saludables tienen un 66 por ciento más de probabilidades de experimentar una pérdida de productividad que aquellos con una dieta equilibrada[7]. WELL requiere que los trabajadores puedan disponer de alimentos y bebidas frescos y saludables, limita los ingredientes perjudiciales y fomenta los buenos hábitos alimenticios.

 → ILUMINACIÓN

Además de facilitar la visión, la luz influye en el ciclo circadiano del organismo. Muchos procesos fisiológicos tales como la digestión y el sueño están regulados por hormonas involucradas en este ciclo. Por este motivo, la luz natural es particularmente importante teniendo en cuenta el papel que desempeña en el sueño, cuyo desorden se asocia con un mayor riesgo de diabetes, obesidad, depresión, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.

Dado que la gente pasa gran parte de su día en ambientes interiores, el Estándar WELL ofrece pautas de iluminación para mantener los ciclos naturales bien sincronizados teniendo en cuenta tanto la temperatura de la luz como los deslumbramientos, y asegurando al máximo el aprovechamiento de la luz del sol. En aquellos entornos donde la luz natural es la principal fuente de iluminación, las personas experimentan una gran mejora en la productividad, el rendimiento y el bienestar general[8].

 → MOVIMIENTO

La OMS identifica la inactividad física como el 4° factor de riesgo de mortalidad[9]. Para ayudar a promover un estilo de vida más activo y saludable, WELL promueve la integración de la actividad física en las labores cotidianas, propicia un estilo de vida más dinámico y desalienta los comportamientos sedentarios. Así se disminuye el riesgo de padecer diabetes, síndrome metabólico, obesidad, enfermedades cardíacas, cáncer de mama y de colon, etc. Moverse dentro de la oficina e interactuar con otros colaboradores nos mantiene en movimiento al mismo tiempo que ayuda a crear conexiones y apoya la innovación y la creatividad.

 → CONFORT TÉRMICO

El confort térmico –definido como ‘el estado mental que expresa satisfacción con el entorno térmico y se valora mediante una evaluación subjetiva[10]‘– desempeña un papel muy importante en la forma en que experimentamos los espacios que habitamos. Hay investigaciones que indican que los empleados tienen un rendimiento un 6 por ciento menor cuando la oficina está sobrecalentada y 4 por ciento más pobre cuando la oficina está fría[11].

Dado que el confort térmico depende tanto de variables físicas como de factores psicológicos, no todas las personas estarán igualmente cómodas bajo las mismas condiciones. WELL adopta un enfoque integral del control térmico al mismo tiempo que proporciona estrategias para abordar los problemas individuales.

 → RUIDO

Las encuestas muestran que los problemas acústicos en la oficina son la principal fuente de insatisfacción y de las distracciones de los empleados con la consiguiente pérdida de productividad. Se estima que, en promedio, una persona sufre una interrupción cada 3 minutos y que tarda otros 23 minutos en retomar la tarea[12]. El objetivo, entonces, será lograr un acondicionamiento acústico tal que permita mejorar la interacción social y la colaboración al mismo tiempo que aumenta la satisfacción y la productividad.

La estrategia WELL sobre el ruido tiene como objetivo reforzar la salud y el bienestar de las personas a través de la identificación de los parámetros de confort acústico que dan forma a las experiencias de los ocupantes dentro del entorno construido a fin de mejorar su salud y bienestar.

 → MATERIALES

Los materiales y productos de construcción presentes en los espacios que habitamos suelen tener una vida útil muy larga, lo que hace que el impacto de su composición química en la calidad del aire interior sea significativo. Los compuestos orgánicos volátiles (COV) presentes en aislamientos, pinturas, recubrimientos, adhesivos, muebles y productos de madera, junto con el amianto, los metales pesados y los bifenilos policlorados (PCB), entre otros, tienen un amplio rango de efectos perjudiciales en la salud.

El objetivo de WELL es reducir la exposición a los componentes peligrosos de algunos materiales de construcción mediante la restricción o eliminación de aquellos compuestos o productos de reconocida toxicidad y su reemplazo por otros más seguros.

 → MENTE

El cuerpo y la mente son un todo orgánico cuya inadecuada interacción puede dar lugar a un sinnúmero de trastornos que van desde el estrés crónico y la ansiedad hasta enfermedades cardiovasculares, trastornos gastrointestinales y afecciones de la piel tales como el acné y la psoriasis.

WELL identifica las estrategias que se pueden instrumentar para mejorar el estado de ánimo, el sueño y los niveles de estrés junto con el bienestar psicosocial de los trabajadores a fin de mejorar su salud cognitiva y emocional.

 → COMUNIDAD

Además de implementar políticas y programas orientados a crear entornos saludables y equitativos para el bienestar de los empleados, las organizaciones deben cuidar que los edificios sean inclusivos, accesibles y seguros para todos. Incorporar principios de Diseño Universal que incluyan a las personas con capacidades diversas y distintos tipos de movilidad anima a que todos, sin distinción, usen el espacio.

El objetivo de WELL es apoyar el acceso a la atención médica esencial, la promoción de la salud en el lugar de trabajo y las facilidades para la maternidad y la paternidad, al mismo tiempo que ayuda a construir una comunidad inclusiva e integrada a través de la equidad, el compromiso y el diseño accesible.

¿Por qué well?

Dado que el 90 por ciento del tiempo lo pasamos en espacios interiores, es importante cuidar la calidad del entorno construido porque puede afectar el bienestar de los ocupantes y comprometer su rendimiento. Y teniendo en cuenta que los costos de personal representan una gran parte de los gastos que debe afrontar una empresa, cualquier cambio orientado a mejorar el bienestar y la calidad de vida de los empleados puede influir enormemente sobre la productividad y, por ende, sobre los resultados de la organización.

En la actualidad, muchas empresas comienzan a tomar conciencia de esto al mismo tiempo que crece la preocupación por garantizar que las necesidades humanas sean una consideración fundamental en el espacio de trabajo; el diseño centrado en las personas se está convirtiendo en una tendencia que cobra cada vez más fuerza.

Algunos estudios muestran que las empresas que priorizan el compromiso y el bienestar de su plantel obtienen un desempeño 10 por ciento superior con respecto a las que no lo hacen[13]. Esto significa que la adopción de un enfoque centrado en las personas puede proporcionar ahorros y aumento en las ganancias al mismo tiempo que promueve una fuerza de trabajo saludable, más productiva, comprometida y eficiente.

Las oficinas que cumplen con el Estándar WELL ayudan a las empresas a disminuir el ausentismo, a atraer y retener a los mejores empleados, a crear valor de marca y a mejorar la satisfacción y la productividad de los colaboradores promoviendo su salud y bienestar.

 

LOS PROFESIONALES DE RR.HH., ALIADOS CLAVE

Por las Dras. Stephanie Timm y Whitney Austin Gray | Delos

Los arquitectos siempre han sido conscientes de que el conocimiento y la capacidad para el diseño a veces no son suficientes a la hora de lograr el máximo rendimiento de un edificio. La mayor parte de los elementos de construcción son dinámicos y dependen de una gran cantidad de variables que cambian con el tiempo, lo que requiere un enfoque integrado tanto para el diseño como para las operaciones.

Así como los Facility Managers se convirtieron en actores fundamentales para mantener los objetivos de eficiencia energética del edificio, hoy se está haciendo evidente que para preservar a largo plazo el mantenimiento de los objetivos de construcción saludable hace falta un nuevo perfil profesional. En los edificios comerciales, son los Gerentes de Recursos Humanos quienes se están convirtiendo en los aliados esenciales para los arquitectos que trabajan en el área del diseño saludable.

La eficacia que tendrá un proyecto centrado en el bienestar de la personas dependerá, entonces, tanto de la buena preparación de los arquitectos como de su capacidad para colaborar y formular estrategias junto con los encargados de la performance diaria del edificio.

 

 Referencias:

ADAN, A. (2012): “Cognitive Performance and Dehydration”. Journal of the American College of Nutrition.

ALLEN, J.G. et al. (2016): “Associations of Cognitive Function Scores with Carbon Dioxide, Ventilation, and Volatile Organic Compound Exposures in Office Workers: A Controlled Exposure Study of Green and Conventional Office Environments”. Environmental Health Perspectives.

ANSI/ASHRAE (2013): “Standard 55-2013: Thermal Environmental Conditions for Human Occupancy”.

DE CARLI, M. et al. (2008): “Review on Visual Comfort in Office Buildings and Influence Of Daylight in Productivity ”.

HEATH, O. et al. (2018): “Creating Positive Spaces”.

INTERNATIONAL INTERIOR DESIGN ASSOCIATION (2015): “Workplace Well-being”.

INTERNATIONAL WELL BUILDING INSTITUTE (2015): “El Manual de Certificación WELL”.

INTERNATIONAL WELL BUILDING INSTITUTE (2015): “Health and Wellbeing for Our Future”.

INTERNATIONAL WELL BUILDING INSTITUTE (2014): “The WELL Building Standard version 1.0”.

MARK, G. et al. (2008): “The Cost of Interrupted Work: More Speed and Stress”.

MERRILL, R. M. et al. (2012): “Presenteeism According to Healthy Behaviors, Physical Health, and Work Environment”. Population Health Management.

SEPPANEN, O. et al. (2004): “Control of Temperature for Health and Productivity in Offices”.

WORLD HEALTH ORGANIZATION (2009): “Global health risks: mortality and burden of disease attributable to selected major risks”.

WORLD HEALTH ORGANIZATION (2010): “Global recommendations on physical activity for health”.

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