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El Mundo Del Trabajo en 2018

Tendencias futuras según los socios globales de WORKTECH Academy

Introducción

El futuro del trabajo puede ser difícil de recorrer, especialmente a escala mundial. Vivimos tiempos inciertos en los que el ritmo de la disrupción en el lugar de trabajo parece ser incesante.

Nos enfrentamos a cambios en las conductas y los modelos sociales que están modificando nuestra relación con el trabajo. En una era de “noticias falsas”, creciente desconfianza, sesgos en los datos y opiniones polarizadas, ¿podemos seguir creyendo en quienes nos rodean?

Nos enfrentamos a tecnologías cambiantes que podrían propiciar la comunicación y la conectividad pero que también se pueden usar como una herramienta para distanciar a las comunidades y aislar a las personas. En una era de rápido crecimiento de la automatización y la IA, ¿cómo podemos hacer para que la tecnología funcione a favor nuestro?

Nos enfrentamos a condiciones económicas cambiantes en las que crece la brecha entre los que tienen y los que no tienen. ¿Cómo podemos construir un lugar de trabajo más justo y equitativo?

Para ayudar a encontrar el camino a través del laberinto del lugar de trabajo, WORKTECH Academy produjo este informe sobre “El mundo del trabajo en 2018” junto con su red de seis Socios Globales. Agradezco a nuestros colaboradores de Aramark/LifeWorks Restaurant Group, BVN Architects, Condeco Software, Fourfront Group, Haworth y UnWork por sus reflexiones y sus ideas.

Las tendencias y predicciones se describen en cinco categorías principales: tecnología, diseño, cultura, lugar y personas, títulos que reflejan la organización del material dentro de la plataforma de WORKTECH Academy.

Si lo que buscan son distintas formas de atraer y retener al mejor talento, responder a los cambios demográficos de la fuerza laboral, atraer a los empleados a la oficina cuando hay tantas alternativas para elegir, o explorar nuevos modelos de Real Estate para fomentar la innovación, una cosa es cierta: no estarán solos.

Profesor Jeremy Myerson, Director de WORKTECH Academy.

Tecnología

Desde la biometría y el reconocimiento facial hasta un espacio de trabajo establecido por el usuario, la tecnología centrada en las personas será más receptiva que nunca.

En 2018, la espera para que los edificios inteligentes se pongan al día con los usuarios inteligentes por fin habrá terminado: los “bienes raíces en tiempo real” comenzarán a integrar sin problemas una gama de tecnologías para responder a las necesidades individuales en el lugar de trabajo.

Los espacios inteligentes harán eclosión a medida que las cosas se conecten y que los grandes jugadores implementen sistemas de construcción inteligentes. Conforme la gente comience a aceptar que los objetos inanimados pueden “hablar” entre sí, Internet de las Cosas finalmente despegará. Conectar lo que está desconectado se convertirá en la nueva norma dentro de la oficina en 2018. Los edificios inteligentes se agruparán para formar distritos inteligentes de uso mixto que ofrecerán lo último en servicios digitales para impulsar la economía tecnológica.

Big Data se convertirá en un nuevo diferenciador para los profesionales inmobiliarios; aquellos con la previsión de sumar analistas de datos a sus equipos entregarán un nuevo valor a las corporaciones: una visión no solo de la forma en que se están desempeñando los bienes inmuebles sino también –y lo más importante– de la manera en que se están comportando las personas dentro de los edificios, quién está dónde y qué es lo que están haciendo.

Las apps en el lugar de trabajo harán avanzar cuestiones imprescindibles tales como la nueva tecnología que vincula todo, desde la adaptación del entorno para el bienestar de las personas hasta la gestión de las redes sociales internas. El lugar de trabajo centrado en las apps se convertirá en una realidad en 2018.

La tecnología biométrica y de reconocimiento facial reemplazará el uso de tediosas contraseñas, lo que representa un gran avance en la comunicación y ayudará a crear una experiencia de trabajo más personalizada para cada usuario.

En este lugar de trabajo facilitado por la tecnología, los asistentes digitales tales como Alexa de Amazon evolucionarán rápidamente para actualizar las listas de ventas, enviar correos electrónicos a los colegas, sugerir un descanso, asignar un lugar de estacionamiento, reservar una sala de reuniones o incluso pedir la comida en casa al final del día.

A medida que la inteligencia artificial (IA) y la robótica ingresen al lugar de trabajo, bien podríamos llegar a ver a la primera recepcionista robot en 2018. Pero la iniciativa más inteligente se podría encontrar en la intersección de la inteligencia artificial y la inteligencia humana, introduciendo simulaciones por computadora para la toma de decisiones diaria, incluidas las estrategias en el lugar de trabajo.

Lo que veremos cada vez más será un espacio de trabajo dispuesto por el usuario en lugar de un espacio centrado en el usuario. La IA realizará un mapa de patrones de comportamiento para determinar de qué manera las personas usarán el espacio e, incluso, predecirá cuándo podría haber un problema de mantenimiento.

Las tecnologías de reconocimiento de voz, que mejoran cada vez más rápido en la electrónica de consumo y en los vehículos, también están destinadas a impactar en la oficina cambiando el enfoque desde el comando hacia la conversación.

Surgirán nuevas formas de colaborar cada vez más fluidas y multimodales entre personas en diferentes ubicaciones; habrá una transferencia ininterrumpida entre dispositivos tales como teléfonos y pizarras digitales inteligentes que interactuarán con el edificio. Como resultado de la nueva tecnología, más actividades de colaboración entre las compañías serán remotas, planificadas, de múltiples fuentes y sincrónicas.

En general, con el continuo crecimiento de La Nube, el trabajo será cada vez más independiente del lugar. A medida que los documentos se sincronicen en todas las plataformas y la conectividad se vuelva “inconsciente”, todo lo que se necesitará será un dispositivo, una conexión y La Nube.

Diseño

El diseño basado en datos y los “entornos de vecindario” serán los motores de la colaboración, la creación de comunidades y la conectividad en la próxima generación de oficinas.

En 2018, los arquitectos y los diseñadores investigarán y aprovecharán cada vez más la gran cantidad de datos disponibles para crear espacios innovadores y conectados. Los datos muestran patrones en la ocupación de los edificios, las comunicaciones por correo electrónico, los calendarios y el comportamiento de la gente. Estas redes se mapearán en el entorno físico para crear espacios que sean más significativos para que las personas puedan interactuar y comunicarse.

El diseño basado en la evidencia que utiliza datos profundos ayudará a optimizar el lugar de trabajo para lograr una mayor eficiencia empresarial, al mismo tiempo que coloca a los empleados en el centro del cambio. En 2018 se continuará con algunos experimentos cautelosos en co-diseño dirigido por el personal y en diseño participativo.

Habrá un punto de inflexión para el trabajo ágil, una característica de casi todos las nuevas oficinas de hoy. Esto provocará un alejamiento del open plan que se ve como ruidoso y proclive a las distracciones, para regresar a los espacios privados y cerrados con buenas cualidades acústicas para el trabajo de concentración. El crecimiento de la computación conversacional y la videoconferencia –que significará pasar más tiempo hablando con pantallas y dispositivos– ayudará a impulsar esta tendencia. También aumentará la preocupación sobre la fe ciega en la agilidad y la colaboración para resolver la crisis de productividad en la oficina.

El diseño de estilo “vecindario” en el que las personas se agrupan en plan de colaboración e identidad, también tendrá un fuerte impacto en 2018. Este enfoque limita las distracciones que normalmente se presentan en una oficina de planta abierta y, al conectar cada vecindario a un atrio central, crea un sentido de comunidad en toda la organización.

A medida que los interiores de las oficinas evolucionen veremos un regreso del concepto holístico de “paisaje”. Este término se refiere no solo a la concepción de un space planning con el acento puesto en la creación de una gama de “barrios” diferentes y distintivos, sino también al paisaje del interior que  incluye lo exterior. La Biofilia será una gran tendencia para el próximo año.

El espacio de trabajo como un activo de la marca corporativa también estará en el radar de la mayor parte de los arquitectos y los diseñadores como consecuencia de los planteos de Apple, Bloomberg y otros. Las empresas invertirán más cuidadosamente en sus oficinas para diferenciarse de sus competidores al mismo tiempo que mejoran la experiencia de los empleados.

Pero es probable que los proyectos narrativos utilicen un diseño sutil e intrigante en lugar de los escenarios de marca abiertamente publicitarios del pasado reciente.

El proceso de diseño en sí cambiará a medida que más arquitectos y diseñadores utilicen nuevas tecnologías tales como la realidad aumentada y la realidad virtual para revisar y avanzar en sus proyectos con los clientes. La robótica también será sometida a prueba en procesos de construcción y fabricación que requieran mucha mano de obra.

Cultura

Forjar la cultura corporativa adecuada puede ser una tarea compleja, pero una experiencia de trabajo organizada junto con una combinación más amplia de amenities sociales pueden ser elementos fundamentales del proceso.

A medida que la experiencia de los empleados adquiere mayor importancia, la cultura de la empresa se verá bajo el microscopio como nunca antes en 2018. Para muchas organizaciones, la prioridad será mover la aguja en la dirección de una cultura de máximo rendimiento a través de la mejora individual. Para otros, el acento será más general y se pondrá en la creación de una comunidad más unificada, armoniosa y colaborativa.

Cualquiera que sea el enfoque adoptado, los servicios de comidas naturales, personalizados y locales proporcionarán el cemento para unir a la cultura laboral. Según las investigaciones, cuando hay un servicio de comida valioso dentro de un radio de cinco minutos del puesto de trabajo, la productividad aumenta hasta 20 minutos por empleado por día.

Desde los patios de comidas y los restaurantes de estilo comercial hasta los pop-ups y las pequeñas cafeterías, el lugar de trabajo centrado en la comida ayudará a cerrar las brechas de comunicación y colaboración dentro de la organización. Las empresas también estudiarán los vínculos entre nutrición y neurociencia y, al mismo tiempo, el bienestar en la oficina encabezará la agenda cultural.

Para lograr la cultura organizacional correcta, las aspiraciones para la futura oficina incluirán un mix más amplio de servicios (no solo de comida) que también incluya guarderías, comercios, clases de yoga, gimnasios y otros servicios complementarios.

El acento estará en la organización de una experiencia de trabajo curada. Y este enfoque en la experiencia no solo estará dirigido a los empleados sino también a los visitantes, los familiares, los proveedores, los posibles candidatos y a todos aquellos que ingresen al edificio para asistir a reuniones, eventos, entrevistas, etc.

La cultura de la empresa deberá responder a presiones sociales más amplias tales como la necesidad de ser más abierta y transparente en la toma de decisiones, más sostenible en las operaciones y más ética y justa en la inversión. Como resultado de esto, la cultura se unirá más estrechamente con el diseño y la tecnología ya que las decisiones arquitectónicas y técnicas se ven cada vez más como una evidencia visible y tangible de las preferencias culturales.

En este mundo conectado se puede imaginar la oficina corporativa ya no como un edificio cerrado para un solo uso sino como un entorno abierto donde los proveedores, los clientes y los socios pertenecen a un ecosistema en el que la suma cultural de las partes es mayor que el todo

Lugar

El lugar de trabajo como destino, como servicio y como centro comunitario  orientado a los estilos de vida de las personas comenzará a reformular radicalmente la práctica del Real Estate.

El destino lo será todo en 2018. Si una organización no crea un lugar donde su gente quiera estar, esta no irá a la oficina. La demanda de equilibrio entre el trabajo y la vida personal hará que el lugar de trabajo adapte su enfoque para abarcar una combinación más amplia de usos profesionales, públicos y privados.

En muchos lugares podremos ver una tendencia hacia edificios de oficinas y campus compartiendo bibliotecas públicas, viviendas, guarderías, escuelas, oficinas de correos, proyectos comunitarios, espacios públicos para eventos, empresas sin fines de lucro y mercados vecinales. En esencia, el lugar de trabajo se convertirá en parte de un espacio comunitario más amplio donde las personas puedan vivir y trabajar.

El edificio de oficinas no perderá su estatus como centro de la organización; seguirá siendo importante como un lugar donde las personas pueden reunirse y colaborar, pertenecer a un equipo y sentirse parte de una cultura. Los estudios que sugieren que el trabajo remoto produce que los trabajadores se sientan menos comprometidos lo respaldan.

Sin embargo, la provisión de más sedes locales y regionales ayudará a crear un modelo de propiedad más flexible y centrado en el usuario, que se adapte mejor a los estilos de vida de las personas y reduzca los costos asociados con instalaciones costosas y poco utilizadas en grandes centros urbanos. Los altos costos en los distritos comerciales centrales continuarán siendo un desafío en 2018, ya que todo el espacio disponible está ocupado por el coworking o los espacios flexibles corporativos.

La consumerización del lugar de trabajo será otro tema clave en el próximo año ya que existe un interés creciente en el modelo de Workplace as a Service (WaaS). Las organizaciones pagarán una suscripción mensual o anual por la porción de un inmueble que incluirá el manejo de la operación del edificio y las amenities.

Este modelo no solo permitirá a las organizaciones ser más flexibles con el espacio que ocupan sino que también responderá a las nuevas regulaciones del Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB) en los EE.UU., las cuales entrarán en vigencia en 2019. Estas tienen como objetivo mejorar la información financiera de las transacciones de alquiler y podría dar lugar a contratos más cortos con una mayor presión sobre los propietarios y los brokers.

Como resultado, es probable que más compañías investiguen la posibilidad de tener oficinas con servicio completo o llave en mano en lugar de alquilar oficinas estándar. Los entornos tales como WeWork y sus competidores, donde los ocupantes pueden expandirse y flexibilizarse en entornos de trabajo compartidos o basados en membresía, se popularizarán más. Al mismo tiempo, habrá muchos nuevos participantes especializados en el mercado de coworking tales como el Ministry of Sound en el Reino Unido que lanzará un espacio de coworking para personas relacionadas con el negocio de la música.

Si bien el movimiento de los proveedores de coworking continuará creciendo, habrá un aumento en los espacios de coworking corporativo o de incubadoras orientado a llevar de vuelta la innovación a sus espacios de trabajo y a comprometer a los empleados con más éxito. Esta será una prioridad para los FM y los equipos de RR.HH. que trabajan para retener y atraer al mejor talento.

Mientras tanto, la fusión de las oficinas y la hotelería continuará en 2018 a medida que el coworking aparezca cada vez más en los vestíbulos de los hoteles, las salas de exposición, los restaurantes, las salas de conferencias y los centros comerciales. La sinergia que crean estos espacios difumina los límites entre lo público y lo privado, y se relaciona con la idea central del trabajo como destino.

Personas

La conciencia sobre la salud mental, los contratos flexibles y el compromiso de una mayor transparencia se ubican en la agenda de las personas en 2018.

La conciencia sobre la salud mental impactará en el lugar de trabajo en 2018. Las organizaciones han atendido el bienestar físico durante mucho tiempo pero para abordar el bienestar mental y la atención plena se requerirán cambios en el ambiente físico y cultural de la oficina.

La tecnología jugará su papel para ayudar a combatir el estrés, la ansiedad y el agotamiento mediante auriculares de realidad virtual (VR) que crearán escenarios ilusorios para promover el pensamiento consciente. Lo mismo ocurrirá con el surgimiento de nuevos estándares tales como el WELL Building Standard.

En la guerra por el talento los empleados se sentirán atraídos por un lugar de trabajo que satisfaga sus aspiraciones con respecto al estilo de vida y que apoye su bienestar en todos los aspectos, no solo el ambiental. Los contratos del personal serán más flexibles para adaptarse a la vida de cada uno y contarán con más incentivos y más excedencias, licencia parental y arreglos de tiempo libre. La satisfacción laboral se definirá de nuevas maneras.

Temas tales como la confianza y la transparencia serán los más importantes en la agenda de RR.HH. (lo atestigua el furor en la BBC del Reino Unido sobre la igualdad salarial): las empresas que lo hagan bien serán recompensadas con lealtad; las que no lo hagan se enfrentarán al desafío cada vez mayor de una fuerza de trabajo diversa y exigente.

El apoyo a la diversidad en la etapa de reclutamiento se abordará mediante un compromiso más amplio en el lugar de trabajo: pensamiento diverso, equipos diversos, comportamientos diversos y espacios diversos. Las empresas se centrarán en crear un espacio de trabajo más heterogéneo en lugar del antiguo “una talla única para todos”.

Al mismo tiempo, aunque se hará mucho acerca de las expectativas de los Millennials, el debate sobre las diferentes generaciones dentro de la fuerza laboral se desplazará desde las diferencias hacia lo que todos los grupos etarios comparten con respecto al entorno laboral .

Las necesidades de las personas mayores con experiencia que trabajan mucho más allá de la edad normal de jubilación en proyectos de tiempo parcial y tareas de consultoría, recibirán más atención en medio de las demandas de la economía del conocimiento. Lo mismo ocurrirá con el tema de la equidad intergeneracional a medida que los jóvenes de las grandes ciudades continúan luchando contra la escasez de viviendas y el estancamiento de los salarios.

Un enfoque de diseño basado en datos apoyará la agenda en torno al bienestar, la confianza, el empoderamiento, la equidad y la identidad individual y grupal. Los datos de ocupación del edificio, la reserva de salas y la información del día a día contribuirán a crear una imagen más rica sobre la forma en que las personas trabajan, colaboran y usan los espacios. Esto, a su vez, debería alimentar un enfoque de diseño y gestión de las instalaciones y los servicios orientado a las necesidades, así como facilitar la previsión de las necesidades futuras.

Pero un enfoque basado en datos no deja margen para el error. Los algoritmos detectarán el desempeño deficiente al correlacionar las tendencias junto con el análisis de Big Data. Habrá apoyo para el desarrollo del capital humano basado en el análisis histórico de los datos de desempeño, pero también el temor a la selección y la gamificación.

Existe cierta ironía en el hecho de que los entornos centrados en las personas estén siendo modelados por los instrumentos técnicos provenientes de sensores y del análisis de datos para mejorar la experiencia. Pero es probable que los departamentos de TI y de RR.HH. desempeñen un papel mucho mayor en la determinación de las características físicas del espacio de trabajo, rompiendo los silos de la organización tradicional.

Las empresas también podrían seguir el ejemplo de las universidades al establecer “espacios seguros” para proteger la sensibilidad de grupos particulares, y también establecer “espacios valientes” para que se transmitan diferentes puntos de vista.