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Lo que el COVID no se llevó

Cómo capitalizar la experiencia que nos dejó la pandemia y convertir el lugar de trabajo en un espacio lleno de energía, camaradería y sinergias.

Mitos y verdades sobre el lugar de trabajo

Hasta hace un tiempo, la expresión “ir al trabajo” nos remitía sin ninguna duda a un ámbito físico: la oficina. La idea de salir de casa para llegar a un espacio donde esperaban “mi” despacho y “mi” escritorio era un concepto hondamente arraigado. Sin embargo, los profundos cambios que se han producido en los últimos años en las esferas tecnológica, económica y social han hecho que “ir al trabajo” adquiera un nuevo significado. El trabajo ya no es sinónimo de espacio físico; está donde el trabajador se encuentra.

Deconstruyendo el Brainstorming

La compleja realidad en que vivimos, junto con la urgente necesidad de dar respuesta a muchos de los problemas globales que enfrentamos, hacen imprescindible el trabajo en conjunto para aportar ideas y soluciones innovadoras. Es por esto que las empresas se están enfocando en todas aquellas estrategias que les permitan incrementar su capacidad de innovar. Hoy, las salas de Brainstorming y los espacios destinados a fomentar la colaboración y la creatividad están a la orden del día.

Diversión en el trabajo, ¿sí o no?

¿Herramienta de atracción, retención y motivación para los empleados o pérdida de tiempo? Existe una amplia gama de matices que vale la pena explorar.

Más allá de la accesibilidad

El Diseño Universal no siempre alcanza para garantizar la inclusión y la equidad en el lugar de trabajo; a veces hace falta incluir ajustes razonables.

¿Se puede medir el bienestar?

Comprender mejor la relación entre la oficina, la gente y el rendimiento financiero puede impulsar mejoras en el espacio de trabajo.

Los límites de la colaboración

A medida que avanza la tecnología y las empresas se vuelven más globales y complejas, la mayor parte del trabajo se basa cada vez más en equipos. La colaboración está en la base de los nuevos estilos laborales basados en el conocimiento.

La privacidad en la nueva normalidad

La mayor parte de las personas tenemos dos impulsos contrapuestos: necesitamos compartir y colaborar con otros pero, al mismo tiempo, precisamos un espacio de privacidad cuando nos sentimos sobreexpuestos o queremos estar solos.